jueves, 20 de noviembre de 2008

BIBLIOTE… KO… NO… ¿QUÉ?


BIBLIOTE… KO… NO… ¿QUÉ?
Por Sofía Arguís Molina y
Gema Bueno de la Fuente
-¿Bibliotec... qué?, ¿Biblioteco...manía y Documentación…?-.
Estas palabras salen de la boca de alguien que minutos antes había preguntado:
-Y tú, ¿qué estudias?- en esos momentos el interrogador se dice así mismo, -¿Por qué
narices me meto donde no me llaman?-.
Rápidamente, a la mente de nuestro amigo acude una avalancha de pensamientos:
-¿Para qué servirá eso? ¿Será lo que tengas que estudiar para trabajar en una biblioteca?
¡Bah! pero si para poner los libros en una estantería no se necesita más que sentido común!!... no
puede ser, tiene que servir para otra cosa…-.
Los pensamientos no dejan de acudirle ¡pfiu, pfiu! (es que es difícil imaginarse el sonido de
los pensamientos…), y se repite lentamente así mismo:
-Bibliotecomanía y Documentación…, ... aaaah, ¡ya!, va a ser esto…: como en España
tenemos manía a las bibliotecas, porque en ella se guardan libros, revistas, etc. este fenómeno que
es estudiado en profundidad, es posteriormente documentado y reflejado en diversos informes...,
Claaaroo, eso va a ser...
Esta dramatización nos refleja, casi fielmente, lo que siempre nos ha ocurrido y nos sigue
ocurriendo a los estudiantes de Biblioteconomía y Documentación1, cuando respondemos a la
pregunta ‘y tú, ¿qué estudias?’. ¡Buuuf! échate a temblar cuando sucede esto, porque, o ellos tienen
paciencia para escuchar un discurso -y tú para explicarlo-, que ya tienes preparado desde que estás
en segundo de carrera, o pasan de tus explicaciones y te imaginan -esperemos que no tan mal como
en la dramatización anterior-, en el limbo de los estudios universitarios, allí donde se encuentran las
carreras que ni fu ni fa, vamos, esas que están para pasar un rato y que, naturalmente, no te llevan a
ninguna salida profesional en condiciones. No somos ni economistas, ni ingenieros, ni comerciales,
ni empresarios, ni abogados, ni … no; nada de esto; somos bibliotecarios, documentalistas y
archiveros, y en un sentido más amplio, profesionales o gestores de la información.
Nuestra profesión ha aumentado su ámbito de actuación, de tal modo, que puede decirse que
nosotros trabajamos allí donde hay información. Esto, hoy en día, significa trabajar en casi
cualquier sitio (vaya chollo, ¿no?). Pero y ¿cómo es esto posible? Pues por el progreso y desarrollo
científico y tecnológico del ser humano. Maticemos. Desde hace más de tres siglos la ciencia, y por
tanto, la información que ésta genera, se viene duplicando, siendo más elevado el crecimiento de la
información, si cabe todavía, en las últimas décadas del siglo XX. En este contexto la sociedad
tenía, y tiene, que hacer frente a problemas como el de la sobreinformación (es decir, que tenemos
que manejar demasiada información), situación que impide el correcto desarrollo y evolución de
cualquier sistema social, científico, etc. Es por esto que llega nuestro turno y nuestra profesión se
reinterpreta y se reorienta: es necesario formar a profesionales que se desenvuelvan en este nuevo
contexto inestable y en continua evolución. Nuestros estudios comienzan a implantarse como
resultado de la aplicación de las nuevas políticas de información que los gobiernos nacionales deben
adoptar en los años 80, 90 y a principios del siglo XXI, si quieren aprovecharse de los beneficios
que nos puede aportar, tanto la conjunción de las nuevas tecnologías de la información y de
telecomunicación, como el flujo de información que sobre ellas circula, es decir, aprovecharse de lo
1 No me resisto a intentar aclarar el lío que existe entre la diplomatura y la licenciatura en Biblioteconomía. A ver, diferenciemos: existe una Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación, de tres años, y una Licenciatura en Documentación de dos años, que puedes hacerla, o no, tras la diplomatura, pues son dos títulos ‘independientes’.
Este último ciclo, la licenciatura, lo puede estudiar cualquier licenciado de cualquier carrera, siempre y cuando realice, en caso de no haber estudiado Biblioteconomía previamente, un curso de formación. Posteriormente se puede estudiar el Doctorado en Documentación.
que nos ofrece la llamada Sociedad de la Información.
Pensemos en un profesional, cualquiera... el carpintero, el taxista, el médico, el profesor, ...
acudimos a ellos cuando necesitamos, un mueble, trasladarnos a un lugar determinado, tratarnos
algún problema de salud, obtener formación académica, etc., y no dudamos el momento en que
necesitamos de cada uno de ellos, pero ¿cuándo acudir al profesional de la información?. Uhm, pues
cuando estemos ante una situación que se caracterice por la falta de información, y por tanto nos
veamos incapaces de realizar una tarea o no podamos realizarla adecuadamente, dentro de un
tiempo y espacio determinado, ¡¡así de fácil!! ¿No sabes dónde hay una calle?, pues cerca debería
haber un punto de información municipal ¿No sabes qué estudiar?, los servicios de información y
orientación universitaria allí tendrían que estar ¿Necesitas estudiar un tema a fondo o realizar un
trabajo para clase?, puedes entonces acudir a las bibliotecas universitarias y de investigación, etc. A
cualquier duda o estado anómalo del conocimiento debe corresponderle un sistema de información
(creado o gestionado por los profesionales necesarios) que lo pueda solventar.
Existen múltiples entes que son sistemas o centros de información en sí mismos, o que
forman parte de otra organización mayor a la que sirven, y en todos ellos necesitan de profesionales
que sepan estar al frente y trabajar en ellos: las bibliotecas, videotecas, filmotecas y museos
municipales; archivos municipales, provinciales o históricos; medios de comunicación (periódicos,
revistas, radio, televisión, productoras de cine), empresas (por ellas también fluye la información,
así que les conviene tener control de ella y conocer la que necesitan el resto de sus competidores…,
este es un tema complejo y apasionante, pero en España todavía no se ha desarrollado este sector
para nosotros o nosotros no hemos podido hasta ahora ¿?…); cualquier ministerio y ente público
posee una biblioteca o centro de documentación; los abogados, legisladores; los hospitales; las
universidades y centros de investigación públicos o privados; la policía, las fuerzas armadas etc.,
etc.
Nuestra formación nos ayuda a adquirir conocimientos que nos permitirán evaluar y conocer
las necesidades de los usuarios, de cada una de las unidades de información que se han mencionado
anteriormente; seleccionar y elaborar recursos según esta evaluación y ponerlos a disposición de sus
usuarios, a través de la descripción, clasificación y análisis temático de los documentos (impresos o
electrónicos), y de recuperar información (manual o automáticamente) cuando de nuevo las
necesidades de los usuarios así lo soliciten.
La informática, o automatización de la información, es muy importante en nuestra
preparación profesional: una gran cantidad de documentos a suministrar a los usuarios ya se
recogen en formato electrónico y se distribuyen y transmiten más eficazmente a través de las nuevas
tecnologías de telecomunicación. Además hemos de tener en cuenta que otro “centro de trabajo” de
gran interés para nosotros es Internet. Pero la red de redes merece un punto y aparte.
Internet, ese “paraíso de la información” -aunque en algunos casos se convierta en un
“infie’no” -, presenta a los documentalistas muchos retos: la organización y recuperación de la
información a través de la elaboración de directorios (bien utilizando clasificaciones numéricas o
alfabéticas) o buscadores (evaluando y desarrollando sistemas de recuperación booleanos,
probabilísticos, vectoriales, etc.), de la identificación y clasificación de las propias páginas web
(metadatos), la elaboración de recursos de información, creación de bases de datos y de sitios web
(la arquitectura y diseño de la información es un área de estudio muy interesante) y ya no hablemos,
por ejemplo, del reto que supone la creación, mantenimiento y servicios que ofrecerán las
bibliotecas virtuales o digitales a través de la red Internet (ya existe algún proyecto hecho realidad
en este aspecto: http://www.cervantesvirtual.com).
Pero en nuestra profesión también hay sitio para la formación en áreas tan interesantes como
la historia del libro, la cultura escrita, el estudio y descripción de los incunables e impresos antiguos
de los siglos XVI a XIX; o también la bibliometría que a través de técnicas estadísticas cuantifica
las publicaciones científicas, ayudándonos a observar tendencias en investigación (de interés para el
gobierno de un país para destinar fondos públicos), a conocer las áreas temáticas en las que se
centran las publicaciones científicas (un dato de interés para un centro que tenga que dedicar sus
recursos económicos limitados a comprar publicaciones en un campo determinado del saber),
conocer los científicos, las instituciones y/o países más productores en la actividad científica y
tecnológica, las relaciones existentes entre ellos, etc.
Bueno he intentado explicar “nuestro mundo” y a la vez sintetizar (sí, claro, alguno me dirá
menos mal que lo has hecho, sino te haces tú sola el número del Infor...); un mundo que está creado
para poder servir al resto; pero tendremos que estar de acuerdo, que si el resto del mundo al que
servimos no sabe quiénes somos, ni para qué servimos, ahí falla algo, ¿no? eso es lo que he tratado
de explicar ... estamos ante una falta de información, y aquí estamos tratando de ponerle remedio.
(Curiosidad: ¿adivina de quién fue la idea de nombrar este boletín como “Infor”? Sí, adivinaste, de
Laurie, una profesional de la información).
La tarea de un profesional de la información no consiste en saberlo todo,
sino en saber cómo y dónde encontrarlo.

8 comentarios:

Raquel dijo...

ES TOTALMENTE FANTÁSTICO!!!!
Chapó señorita Sofía, ijijij
Nosotras tenemos una camiseta que nos hicimos en primero que pone: BIBLIOTECONOMÍA Y DOCUMENTACIÓN EXISTE!!!!
Era nuestro lema en las fiestas :)

Raquel dijo...

AHHHHH!!!
Buenos días Carlos :)

Anónimo dijo...

SI SEÑORA!!ASI SE ESCRIBE!!porque es muy largo, si no me lo ponia en una camiseta para evitar tener que explicar lo que estudio!!cuantas veces habré tenido que explicar biblioteQUÉ!!??
hubo gente que me ¿? que si estudiaba economia!!me le rei en la jeta como era de esperar jajajaja

sigue asi sofi!!A!!y mejorate jeje.

ta lueeeee!!

besotess compis

Chus dijo...

Simplemente genial. ¡Cómo escriben estas chicas! ¡Y qué monas van siempre!
¿No dicen que la información es poder? Pues nosotros deberíamos ser enormemente poderosos, porque manejamos mucha... aunque no siempre nos la procesan bien.
En nuestra mano está tratar mejor la información y dar relevancia a nuestro curro. Por cierto, recordadme que os cuente la última de los de 2º, que es la leche.

Anónimo dijo...

Yo también tengo una de esas camisetaaaas! *Una que no hará el MasterdelUniverso.tk*

Anónimo dijo...

Yo también tengo una camiseta desaaaaas! *Una que no hará el MasterdelUniverso.tk*

Anónimo dijo...

Ah pues sí que cogía el comentario sí... Bueno esta va para que os riáis un rato:
http://www.youtube.com/watch?v=teRpNnkLUyo

Gema dijo...

Me he encontrado esto por casualidad, pero solo quiero que conste que la autora total es Sofía, apenas le di un par de ideas! Ole la Sofi!!!!
Gema