martes, 31 de marzo de 2009

Viva la calçotada

Una imagen muy pertinente sobre el estado de mi aparato digestivo tras ingerir los calçots.

Hasta el colorcico de la bombona se parece al de la salsa romescu.

Sólo de pensarlo me reindigesto, ¡ozú!

1 comentario:

Chus dijo...

Ojalá los gases hubieran sido letales, para soltarlos en algún despacho ayer.

El zulo y sus anejos deben ser el infierno en vida. Entre el calor, el regular (+ bien irregular) funcionamiento de los aparatos, y los habitantes del Averno que nos visitan, creo que todos nos hemos ganado el Cielo...

O es el purgatorio, que una no está muy puesta en el tema de la Escatología y no sabe si Benedicto XVI dice que sí existe o que no... Como niega el uso de condones, igual está un poquico trasnochao, el hombre.